En tu boca y nariz, justo ahora, hay literalmente millones de bacterias que viven, crecen y se multiplican. Algunas de estas bacterias son nuestras amigas, otras, no tanto. Juntas, forman un ecosistema en miniatura, lleno de vida y actividad, y desempeñan un papel importante en nuestra salud general.

Estas bacterias no viven en aislamiento, se comunican entre ellas y con nosotros, y pueden influir en todo, desde nuestra digestión hasta nuestras defensas inmunológicas. Son un grupo muy diverso, y cada una tiene sus propias necesidades y preferencias. Pero, ¿a quiénes debemos tener en cuenta? ¡Veámoslo!

¿Qué bacterias se encuentran frecuentemente en la boca y nariz?

Algunas de las bacterias más comunes en el complejo ecosistema de nuestra salud oral y respiratoria son las del género Streptococcus, Staphylococcus y Neisseria. La Candida, aunque técnicamente un hongo, también es un microorganismo que se encuentra de manera frecuente en estas áreas.

Streptococcus es una familia de bacterias que incluye tanto especies beneficiosas como algunas que pueden ser perjudiciales, como Streptococcus mutans, conocida por su papel en la caries dental.

Staphylococcus y Neisseria, por su parte, son bacterias que normalmente viven pacíficamente en nuestra piel y mucosas, pero pueden causar infecciones si se introducen en tejidos donde no deberían estar.

Por otro lado, la Candida, especialmente la especie Candida albicans, suele mantenerse bajo control por el sistema inmunitario y otras bacterias, pero si este equilibrio se altera puede producir una infección conocida como candidiasis.

¿Cuáles son los síntomas asociados a las bacterias en la boca?

El desequilibrio de la flora bacteriana bucal puede dar lugar a una serie de síntomas. Parte de estos signos son sutiles y pasan desapercibidos, mientras que otros son más evidentes y molestos.

La acumulación de bacterias en los dientes y encías provoca el desarrollo de la placa dental, una sustancia pegajosa que causa caries si no se elimina. En los casos más graves, las bacterias llegan a provocar gingivitis (inflamación de las encías) y periodontitis, una infección grave que si no se trata adecuadamente resulta en la pérdida de dientes.

En el caso de la candidiasis oral, los síntomas están relacionados con la aparición de manchas blancas en la boca y lengua, grietas en las comisuras y, en ocasiones, dolor al comer o tragar.

Además, algunas bacterias y su interacción con los alimentos que consumimos pueden causar mal aliento, una condición incómoda y socialmente problemática.

Es importante tener en cuenta que, aunque estos síntomas pueden ser causados por bacterias, también es posible que se deban a otros factores, como una mala higiene oral, una dieta inadecuada, fumar, beber alcohol o ciertas condiciones médicas.

La Candida en la boca y sus implicaciones

Aunque, como hemos dicho antes, técnicamente es un hongo y no una bacteria, la Candida es uno de los habitantes más comunes en la boca y la nariz, por lo que vale la pena destacarlo.

Este hongo es particularmente llamativo porque, si bien puede vivir internamente nuestro cuerpo sin causar daño, también puede provocar una infección llamada candidiasis cuando el equilibrio de nuestra microbiota se altera.

La Cándida se descontrola por diversos factores, como un sistema inmunitario debilitado, una dieta alta en azúcares, o el uso prolongado de antibióticos, que pueden eliminar las bacterias «amigas» que normalmente mantienen a la Cándida bajo control.

La candidiasis oral se manifiesta con síntomas como manchas blancas en la boca o lengua, dolor, pérdida del sentido del gusto, grietas en las comisuras de la boca y, en algunos casos, dificultades para tragar. Si bien la candidiasis se puede tratar con medicamentos antifúngicos, también sería conveniente investigar las causas que hay detrás para prevenir su reaparición.

Mal aliento o halitosis

¿Existe relación entre las bacterias que hay en la boca y el mal aliento?

Pues sí, el mal aliento, o halitosis, es con frecuencia el resultado de la actividad bacteriana en nuestra boca. En concreto, son ciertos tipos de bacterias, los que prosperan en entornos con poco oxígeno, los que suelen ser responsables. Estas bacterias descomponen las partículas de alimentos en nuestra boca, produciendo compuestos de azufre volátiles que provocan un olor desagradable.

Si bien la halitosis también puede ser el resultado de comer ciertos alimentos como el ajo o la cebolla, si persiste puede ser indicativo de una población bacteriana desequilibrada en la boca.

Además, condiciones como la gingivitis y la periodontitis, causadas por el exceso de bacterias, también pueden dar lugar al mal aliento. Este tipo de enfermedades periodontales son tratadas por especialistas en periodoncia.

Por lo tanto, es esencial mantener una buena higiene oral que, como hemos venido diciendo a lo largo de los diferentes artículos, deberá incluir un cepillado regular y el uso de hilo dental y enjuagues bucales.

¿Cómo eliminar las bacterias en la boca de forma segura y eficaz?

Lograr un equilibrio saludable de bacterias en nuestra boca no significa necesariamente eliminarlas todas. De hecho, nuestro objetivo debe ser asegurarnos de que ninguna especie bacteriana se vuelva dominante y desencadene problemas de salud. Existen varias estrategias que podemos emplear para lograr este objetivo.

La higiene oral adecuada es la primera línea de defensa contra el desequilibrio bacteriano. El cepillado regular y el uso de hilo dental son muy útiles para eliminar las bacterias que se acumulan en los dientes y las encías. Los enjuagues bucales, utilizados con moderación y como complemento del cepillado y uso de hilo dental, también pueden contribuir a mantener bajo control la carga bacteriana.

La alimentación también juega un papel crucial en la salud bucal. Una dieta rica en frutas, verduras y alimentos integrales favorece un equilibrio saludable de bacterias en la boca. Por otro lado, el consumo excesivo de azúcares influye en el crecimiento de bacterias dañinas, por lo que es recomendable moderar su ingesta.

En casos de infecciones graves, como la periodontitis o la candidiasis, puede ser necesario recurrir a tratamientos más específicos como los antibióticos o los antifúngicos. Sin embargo, estos tratamientos deben utilizarse con precaución y siempre bajo la supervisión de un profesional de la salud, ya que pueden alterar el equilibrio bacteriano y tener efectos secundarios.

En cualquier caso, como siempre decimos, las revisiones periódicas son una parte indispensable de nuestra salud bucodental. Al fin y al cabo, la boca es la puerta de entrada a nuestro cuerpo, por lo que mantenerla saludable contribuirá a nuestro bienestar general.

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