La oferta de colutorios ha crecido tanto en los últimos años, que escoger uno se ha vuelto casi tan complicado como elegir una pasta de dientes. ¿Flúor o sin flúor? ¿Con alcohol o sin? ¿Para encías, caries, aliento, aftas…?
Lo importante es saber que cada colutorio tiene una función diferente, y no todos sirven para lo mismo. Por eso hemos preparado esta guía: para que sepas qué hay detrás de cada fórmula, encuentres los tipos de locutorio, cuándo conviene usarla y cómo sacarle el máximo partido a este complemento de higiene que, bien utilizado, puede mejorar mucho tu salud bucal.
¿Para qué sirve un colutorio?
El colutorio, en realidad, no es un producto “obligatorio” para todo el mundo, pero sí puede ser un gran aliado si se usa bien. Su función principal es complementar la higiene dental que hacemos con el cepillo y el hilo dental. Ayuda a alcanzar zonas difíciles, aporta ingredientes activos que refuerzan la salud bucal, y en muchos casos, alivia o previene problemas concretos.
Recuerda: el colutorio jamás sustituye al cepillado ni a la limpieza interdental; si lo usas pero no te cepillas correctamente, no sirve de mucho.
No todos los colutorios son iguales
Y es que, dependiendo de su composición, un colutorio puede tener efectos muy distintos. Vamos a ver los más habituales.
Colutorios con flúor: para prevenir caries
Este es el más conocido, y suele ser el más común en hogares donde hay niños o adolescentes. Contiene fluoruro de sodio, que ayuda a fortalecer el esmalte dental y a prevenir la aparición de caries. Es ideal para quienes tienen mayor riesgo de caries (por genética, por llevar ortodoncia o por no poder limpiarse bien los dientes), pero también es útil como refuerzo en la higiene diaria.
Eso sí, después de usarlo no deberías enjuagarte con agua. Dejar el flúor actuando unos minutos mejora su eficacia.
Colutorios para encías sensibles o inflamadas
¿Te sangran las encías al cepillarte? ¿Las notas inflamadas o doloridas? Entonces quizá te convenga un colutorio con acción antiséptica y antiinflamatoria. Algunos llevan ingredientes como clorhexidina (en concentraciones bajas si es para uso diario), o compuestos naturales como aloe vera, tomillo o manzanilla.
Son útiles para casos de gingivitis leve, o para calmar las encías tras una limpieza dental. Eso sí, si contienen clorhexidina, deben usarse solo durante un tiempo limitado (habitualmente no más de 2 o 3 semanas), porque pueden manchar los dientes o alterar el sabor.

Para el mal aliento: ¿hay enjuagues que realmente lo solucionen?
Sí, los hay. Si notas que tu aliento no es tan fresco como te gustaría, incluso después del cepillado, hay colutorios diseñados específicamente para combatir la halitosis. No se limitan a enmascarar el mal olor, sino que actúan sobre los compuestos que lo provocan.
Suelen incluir ingredientes como cloruro de zinc, aceites esenciales o compuestos antibacterianos suaves. Y sí, funcionan.
No obstante, si el mal aliento persiste, lo mejor es consultar con el dentista: a veces el origen está en una caries profunda, una infección o incluso en el sistema digestivo.
Si tienes heridas, llagas o mucosa muy sensible
Hay momentos en los que la boca necesita un cuidado más suave. Por ejemplo, después de una extracción dental, si tienes aftas (esas pequeñas llagas tan molestas), si llevas ortodoncia o si tu mucosa está irritada por alguna causa. En esos casos, existen colutorios regeneradores que no contienen alcohol, no pican y ayudan a aliviar y cicatrizar.
Suelen estar formulados con ácido hialurónico, alantoína o pantenol, y pueden usarse varias veces al día sin problema. Son muy útiles en tratamientos de apoyo o en etapas donde la boca necesita un respiro.

¿Con o sin alcohol?
Buena pregunta. Durante años, los colutorios con alcohol fueron los más extendidos. Pero hoy en día, la mayoría de las fórmulas modernas ya prescinden de él, especialmente en los productos de uso diario.
Los colutorios sin alcohol son más suaves, no resecan la boca y no provocan esa sensación de ardor. Son los más recomendables para personas con encías sensibles, mucosa delicada o boca seca. Los que contienen alcohol pueden tener un efecto antiplaca algo más potente, pero están más indicados para usos terapéuticos y bajo control profesional.
En resumen: si dudas, mejor sin alcohol. Tu boca lo agradecerá.
Entonces, ¿cuál es el mejor colutorio?
No hay una respuesta única, ya que no es lo mismo alguien que busca reforzar su higiene diaria, que alguien que acaba de salir de una cirugía bucal, o que sufre de sensibilidad o problemas de encías.
Lo ideal es dejarte aconsejar por tu dentista, sobre todo si notas molestias o tienes alguna patología bucal. Pero si estás buscando un colutorio para uso cotidiano y no sabes por dónde empezar, ten en cuenta esto:
- Si buscas prevención básica: elige uno con flúor, sin alcohol.
- Si tienes encías inflamadas: opta por uno antibacteriano, suave y con ingredientes antiinflamatorios.
- Si tu preocupación es el aliento: busca uno que actúe contra la halitosis, no solo que lo oculte.
- Y si tienes heridas o llagas: apuesta por fórmulas regeneradoras, sin alcohol, que calmen y protejan.

Algunos consejos finales
Usar colutorio puede mejorar mucho tu salud bucal… pero solo si lo haces bien. Es decir:
- No lo uses como sustituto del cepillado.
- Evita enjuagarte con agua después de usarlo (salvo que el producto lo indique).
- No lo prolongues más de lo necesario si es de uso terapéutico.
- Y nunca lo tragues: no es un refresco, por muy bien que huela.
El colutorio puede ser un gran aliado, pero como todo en salud bucodental, debe usarse bien y con sentido. Cada boca es distinta, y no todos los productos sirven para todo el mundo. A veces un simple cambio en tu rutina —como elegir el enjuague adecuado— puede ayudarte a prevenir problemas mayores y sentirte mucho más cómodo día a día.
En Rubal Dental antes de aconsejarte un colutorio, estudiamos tu sonrisa con detalle y podemos elegirte el mejor locutorio. Pide tu cita aquí y descubre qué tratamiento es el más adecuado para ti.