Todos sabemos que las muelas del juicio suelen aparecer tarde y, en muchos casos, sobran. A veces no tienen espacio, otras ni siquiera llegan a salir, y en la mayoría de los adultos acaban extrayéndose.
Pero lo que mucha gente desconoce es que no solo las muelas del juicio pueden “sobrar”. Hay personas —sobre todo niños— que desarrollan dientes de más en otras zonas de la boca.
Son los llamados dientes supernumerarios, una curiosidad dental que merece la pena conocer más a fondo.
¿Qué son los dientes supernumerarios?
Los dientes supernumerarios son una pequeña rareza del cuerpo humano.
Por algún motivo, durante la formación dental, el organismo crea una pieza adicional: un diente extra que se suma a los que ya estaban previstos.
Puede aparecer en cualquier zona de la boca y en cualquier etapa, tanto en los dientes de leche como en los definitivos.
En muchos casos pasa desapercibido, oculto bajo la encía, y solo se revela al hacer una radiografía. En otros, erupciona y se deja ver entre los dientes delanteros o cerca de los molares.
El diente supernumerario más habitual recibe el nombre de mesiodens, y suele encontrarse entre los incisivos superiores.
Aunque no siempre supone un problema, su presencia puede interferir en la erupción natural de los dientes vecinos, por lo que conviene detectarlo y seguirlo de cerca.

¿Por qué aparece un diente de más?
En la mayoría de las ocasiones, los dientes supernumerarios son algo hereditario o genético. Si en la familia ya ha habido alguien con un diente de más, las probabilidades aumentan.
Durante el desarrollo del bebé en el embarazo, los dientes se forman a partir de una estructura llamada lámina dental. Si esa lámina se divide o se forma más de una vez en el mismo sitio, aparece una pieza adicional.
No hay nada que se haya hecho mal ni nada que se pueda evitar: simplemente, el cuerpo ha decidido “fabricar” un diente extra.
En casos muy raros, puede estar relacionado con algunos síndromes genéticos, pero lo normal es que sea una variación aislada, sin mayores complicaciones.
Cómo saber si un niño tiene un diente supernumerario
A veces es evidente: el diente extra sale visible y se nota enseguida.
Pero la mayoría de las ocasiones, el diente supernumerario está escondido bajo la encía. No duele, no se ve y pasa desapercibido. Entonces, ¿cómo lo detectamos?
Hay algunas señales que pueden hacernos sospechar:
Que un diente definitivo no termine de salir.
Que los dientes delanteros empiecen a separarse sin motivo.
Que un diente salga torcido o desplazado.
O simplemente que el dentista lo descubra en una radiografía panorámica de control.
Por eso insistimos tanto en las revisiones odontopediátricas. En Rubal Dental solemos hacer la primera radiografía panorámica a los seis años, cuando empiezan a salir los primeros dientes permanentes.
Es una prueba rápida, segura (de muy baja radiación) y tremendamente útil para detectar cualquier anomalía antes de que dé problemas.
¿Qué pasa si no se trata?
La mayoría de los dientes supernumerarios no causan dolor ni infecciones, pero sí pueden alterar el crecimiento de los dientes normales.
A veces impiden que los definitivos erupcionen, o hacen que salgan torcidos. En otros casos, generan apiñamiento o desviaciones que más adelante requerirán ortodoncia.
También pueden afectar a la mordida o la estética de la sonrisa si aparecen visibles.
Por eso, aunque no sea urgente, sí es importante revisarlo y decidir cuándo actuar. Cuanto antes se detecte, más sencillo será todo.
El tratamiento: cuándo vigilar y cuándo intervenir
En algunos niños basta con hacer un seguimiento periódico y comprobar que los dientes supernumerarios no están bloqueando la salida de los dientes permanentes.
Si el diente extra está bien posicionado y no molesta, puede dejarse bajo control, revisándolo cada cierto tiempo.
Pero cuando el diente de más impide que el permanente salga, provoca desplazamientos o altera la estética, la mejor opción es extraerlo.
Es una intervención sencilla, se hace con anestesia local y los niños se recuperan enseguida. En Rubal Dental nos aseguramos de que todo el proceso sea tranquilo, sin miedo ni dolor.
Después de la extracción, dependiendo del caso, puede ser necesario un tratamiento de ortodoncia para guiar correctamente la erupción y mantener el espacio.
Cada boca es diferente, por eso evaluamos cada caso de manera individual.
La importancia de detectarlo a tiempo
Si hay algo que repetimos mucho en la clínica es esto: la prevención es la mejor herramienta.
Los dientes supernumerarios son un buen ejemplo. Cuanto antes se descubran, más fácil es tratarlos y menos consecuencias tienen.
En la infancia, los huesos todavía están en desarrollo y los dientes permanentes están formándose bajo la encía.
Si un diente extra se detecta en ese momento, podemos actuar justo antes de que bloquee el paso o empuje a los demás.
Eso evita tratamientos más largos o complejos en el futuro.
Por eso, aunque los padres vean “todo bien”, recomendamos hacer revisiones anuales a partir de los cinco o seis años.
Una radiografía a tiempo puede evitar muchos dolores de cabeza (y de dientes) más adelante.
¿Cuántos dientes deberíamos tener realmente?
De forma muy resumida:
Los niños tienen 20 dientes de leche, diez arriba y diez abajo.
Los adultos tienen 32 dientes permanentes, si contamos las cuatro muelas del juicio.
No todo el mundo desarrolla esas muelas, así que lo más habitual es tener 28 dientes funcionales.
Cuando alguien tiene más de ese número, hablamos de dientes supernumerarios.
Y aunque suene curioso, lo importante no es el número exacto, sino cómo afecta al equilibrio general de la boca.
Como hemos comentado anteriormente, si el diente extra no molesta ni altera la mordida, puede mantenerse bajo control.
Si interfiere, lo mejor es retirarlo.

En Rubal Dental lo tenemos claro: prevenir es cuidar
En Rubal Dental trabajamos con una filosofía muy sencilla: la mejor manera de cuidar la boca es adelantarse a los problemas. Pincha aquí para ver nuestros tratamientos y técnicas.
Por eso ponemos tanto énfasis en las revisiones y en las radiografías de control.
No se trata de hacer pruebas porque sí, sino de evitar complicaciones antes de que aparezcan.
Nuestro equipo de odontopediatría y ortodoncia trabaja mano a mano para detectar y tratar cualquier anomalía a tiempo.
Usamos tecnología de imagen segura y tratamientos mínimamente invasivos, y acompañamos a los niños (y a sus padres) durante todo el proceso.
Sabemos que cada niño es distinto, y también cada sonrisa. Por eso, cada tratamiento en Rubal Dental es totalmente personalizado.
Lo importante no es solo que el resultado sea perfecto, sino que el camino también lo sea: sin miedo, sin dolor y con plena confianza.